15 nov 2010

045

“Sucesos inesperados, siempre estamos cautos a este momento, tan cotidiano como el fin del mundo, es la muerte, todo vuelve a comenzar, en la séptima avenida, la rutina se hace obvia, a caído un hombre inconciente, los automóviles detenidos, la sirena ya descansa, siempre es demasiado tarde y extrañamente en ese momento solo pensaste que llegarías tarde al trabajo.” Liho.

“Popurrí con ensalada:

El relato, como muchos asuntos, comenzó luego de abrir una puerta y continuo como dolores de cabeza en varias instancias y distancias, era una conversación como cualquier otra, si cualquier otro pensara tan despectivamente sobre todo lo que no fuera interesante para su único y particular punto de contención, de ver la vida, el dejaba mucho que desear y tenia mucho más que repudiar, supongo que por ello yo era su único amigo, el dijo, en esa ocasión, algo así, y mentiría si dijera que no tomaba atención detallada a cada palabra, la verdad es que me gustaba su forma de pensar, o al menos como hacia prevalecer su voluntad, iba siempre de un lugar a otro como si no respetara la dirección, saltaba de un lugar a otro, con la facilidad que otros se quedaban sentados esperando que todo cayera bajo sus horrendas y desproporcionadas narices, esto no solo lo hacia al caminar sino que todo el tiempo, era incapaz de mantener una idea fija, bueno lo que dijo era esto:

“Creo que es otra de esas entupidas festividades, todos se divierten y pavonean su real encanto, dejan ver sus patéticos delirios de percepción; sus delirios de grandeza, ríen y lloran cogen y recogen, creo que es un funeral, yo que se, una de esas pavadas, espera creo que en los funerales no se ríen, pero estoy casi seguro de que cogen, no sabría decirte, nunca he ido a uno, preguntas tan exaltado, que ¿porque no he ido a un funeral en toda mi vida?, que se yo, talvez sea porque no se a muerto nadie relevante, de cualquier forma, si a muerto a perdido toda relevancia, después de todo lo esconden bajo tierra, eso no lo hace muy relevante, creo que en tal caso ya ni siquiera interfiere en el plano.”

Luego de eso guardo silencio, yo estaba por preguntarle algo, ya no recuerdo con exactitud mis palabras debe ser porque no dije nada, no conseguí ni una silaba y continuo con el discurso.

“Mi espíritu es mi cabeza dentro de la luna, donde ya no hay mas fronteras, no hay distracciones, solo llanuras desiertas, la fría y áspera oscuridad, el llano, el vació, en la soledad, ya no quedan fronteras solo limites. De cualquier formas no te ayudare a entender mi jodida mente, tendrás que hacer solo el trabajo, la verdad es que nada de lo que diga puede ayudarte estoy apunto de desmayarme, acaso esperabas algo distinto, necesito solo una hora de sueño, una jodida puta hora para cerrar mis ojos y pensar en mis palabras, es todo tan oscuro cuando los parpados te pesan, pero sin embargo, hay mas por hacer justo antes de caer inconciente, si me quieres seguir en el punto limite de la razón, este es el momento para acompañarme en un viaje a los rincones más terroríficos del interior de la mente, anda, toma esa botella, toma todo su contenido y ven a gritar conmigo.”

Les sorprendería más si les dijera que ese extraño discurso surgió como respuesta inmediata a una pregunta que le hice mientras abría la puerta del refrigerador para sacar un poco de refresco, yo solo le pregunte ¿si quería un poco más de ensalada?, aparentemente no medí mis palabras, luego de eso siempre pensé dos veces antes de hacer una pregunta que yo considerara cotidiana o irrelevante.” Eler.

Curiosos.

Saturación humana, paranoia pro activa, la obligada interacción humana, conversación reactiva, el cazador y la presa jugando a la pinta, la curiosidad inicio una conversación, mato al gato y creo nuevas posibilidades de desarrollo, ampliando los campos de concentración; casi como si estuvieran dispersos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario